sábado, 17 de marzo de 2018

Esperanza

Tengo cinco dedos,
y dos ojos,
y los bolsillos vacíos,
cinco dedos en cada mano.
Y eso sí,
la mirada encendida,
y en lo profundo,
en lo más profundo de mi corazón,
aún resuena mi grito,
mi grito,
mi grito amargo.
Y mientras pestañeas,
sin que yo te vea,
tu sonrisa
volatea,
Y con los pasos,
con los pasos,
uno detrás del otro,
miro al Cielo,
y ya no siento el fracaso.
Poeta,
poeta,
son mis palabras,
mis vocablos,
y en el fondo del pasillo,
entre mis uñas,
tengo guardada la metralleta.
Y esta tarde,
esta tarde ya no sabrá ni olerá,
ni olerá,
a vinagre.

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