martes, 27 de diciembre de 2016

Los pecados de Dédalo

Millones de años,
miríadas de anocheceres,
y amaneceres inmensos,
una y otra vez,
vueltos sobre sí mismos,
rasgando de la noche el desvelo,
dibujando de nuevo
paisajes blancos.

En la cara oscura de la Luna,
se esconden las heridas
del tiempo,
profundas cicatrices
donde hace mucho que se paró el viento.

Más allá de los anhelos de los hombres,
en lo más profundo del cieno,
en la faz oculta,
se esconde el súcubo,
que,
susurrándote al oído
ansía suspirar tu hastío.

Ah, viejo Dédalo,
perdido en tu laberinto,
antiguo tejedor de emperos.

Vuela más alto,
que el Sol,
que a Ícaro deshace entre plumas.

Bardo y mecánico de sueños,
de imposibles quimeras,
que los astros no agiten tus penas,
que la Luna te despierte de nuevo.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Cantos de Invierno

La melancolía se pasea por el parque,
en esta tarde de invierno,
los pájaros duermen en sus nidos,
arropados entre las frondosas ramas
de los árboles,
y en el kiosko de música,
vacío,
resuenan los compases,
los tristes ecos,
de una sonata de Handel...
Los caminantes,
ateridos por el frío,
recorren la alameda,
bajo las luces
de farolas titilantes,
van en busca
de juguetes,
de artilugios rutilantes,
para que los niños,
trepando
al lomo de elefantes
nos regalen
con sus sonrisas
una vida...
ese precioso cuento
que se pinta de instantes...

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los juegos del Hambre

Si te paras a pensar,
mientras caminas por una de esas calles,
si te sientas en uno de esos adoquines,
gastados por el tiempo,
pulidos,
moldeados por el olvido.
Y te viene a ver una niña,
con los ojos redondos,
y las manos repletas de frío...
Sólo,
tan solo,
puedes reparar en su sonrisa,
y en su pequeño corazón,
que late al ritmo
de esas lejanas estrellas
en las que habitan
esos ángeles
a los que dirigimos nuestra oración.
Y un juguete,
una muñeca,
para que peine su pelo,
le haga trenzas
y la vista de princesa.
Engalanadas,
pasean por las avenidas de África,
las delicadas y distinguidas
reinas del mar,
resplandecientes,
deslizándose,
haciendo añicos el dolor,
con su mirada de ébano,
esa infinita ternura que se llama belleza,
que guarda el secreto de la Realeza.


sábado, 10 de diciembre de 2016

Un mundo nuevo

Bajo los pies,
entre ríos,
y verdes praderas,
allá,
donde rugen los leones
y,
las jirafas se asoman
con su gran cuello pintado de besos,
se encuentra el continente perdido...

Los niños,
los niños,
y las niñas,
van descalzos por la calle,
con sus grandes ojos blancos,
y un cuenco,
un tocillo de plástico,
mirando al Cielo,
esperando que llueva arroz de las alturas.

Las mujeres,
con sus vestidos de colores,
y su eterna mirada,
ansían la caricia de un mundo,
de un mundo nuevo.

Que en sus sueños,
les haga sonreír.

Alcanzando el Parnaso,
de las palabras de los poetas,
cuya cara pinta el Sol,
al compás,
en los latidos,
de un corazón
que reza con la misma intención.

Para caminar,
sin zapatos,
con las manos,
con los pies gastados,
anhelando tu bendición.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Chamberí

El sol,
ya sean estos días de invierno,
baña de igual manera nuestra cara blanca.

Cuando tienes 18 años,
y te vas de casa,
y dejas las huellas

marcadas,
en el corazón de una madre,
como ligeras pisadas que
palpitan al compás de su pena eterna.

Y en en la Soledad,
sientes a tu hijo respirar.

En la inmensidad de la galaxia,
puedo contar,
entre los dedos
puedo relatar,
que mi vida,
mi vida,
son las palabras
de un poeta tembloroso,
y,
en la acera,
caminando,
al sentir tus dedos,
tus caricias,
tu mirada,
tu dulzura,
aunque el invierno sea frío y sea largo.

Derrites,
los témpanos
que asoman por las esquinas.

Y mi vida por delante ante este lago amargo.

Aunque el invierno sea frío y sea largo.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Sones del mar Caribe

En las calles de Santiago,
al sur de Cuba,
entre sus casas resquebrajadas,
no resonarán,
los ecos perdidos,
que al otro lado del mar,
despiden
a los que de este mundo se van,
allá,
en donde habita el olvido.

No atronarán,
retumbando bajo el silencio
de los balcones engalanados,
los pasos fúnebres
que a los muertos
acompañan,
entre rosas y claveles,
nomeolvides y
oropeles,
hacia ese paraíso soñado.

Recorrerá el Comandante,
por última vez,
a hombros de sus compadres,
el edén conquistado,
de agua azul rodeado,
mar de piratas ganado.

En un ataúd de pino,
descansarán sus barbas
crespadas,
mientras alrededor de la caja,
millones de hormigas,
pululan cantando,
que la muerte
no es de verdad
cuando se cumple bien con la vida.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Ultraísmo

Si las palabras,
los sonidos
que emite nuestro corazón,
se pudiesen materializar,
y lográsemos
que en vez de perderse
se convirtiesen en mariposas,

y pudiese,
de nuevo,
repetir
las horas de angustia,

Cuando recorría
tus calles en la desvencijada bicicleta,
y esas nubes,
la niebla,

Y nuestra Virgen,
mi mamá se llama María,
en cada esquina de Italia,

En cualquier margen de España.

En las catedrales de Francia,

En los acantilados de Inglaterra,

En el uniforme de un soldado de Alemania.

Y van,
pues,
los guiños de las golondrinas
aleteando,
y graznando,
mientras las plumas pintan
de verde el día,
Sí,
Esperanza,
luz y dulzura,
¿te acuerdas?
Verde que te quiero verde.