viernes, 25 de agosto de 2017

De Blanco y Negro

El aire,
la luz, los labios,
se nos otorgan,
gota,
gota a gota,
pero de los suspiros,
de los anhelos,
nadie,
por nadie,
habla de los ojos,
de los ojos,
que pintan de belleza
el aire.
Y siempre es el aire,
y la sonrisa de tus labios,
desde las Asturias,
desde nuestro corazón,
por verte coronada,
por verte,
Reina,
Princesa de mi Alegría.
Guapa,
Bonita,
pinta de colores,
extiende,
esa Princesa.
Entre las flores.

sábado, 5 de agosto de 2017

Tarántulas

Desde ahora,
ahora y siempre,
llevo tu canción,
grabada
en el código genético,
en mi ácido fosfórico,
en estas palabras
de poeta pletórico.
La emoción,
los versos
que se llevan en el corazón,
que hacen,
que marcan
las vibraciones,
del oro de tu diapasón.

Tu veneno no es amargo,
tu sustancia es sencilla,
tu sonrisa es dulce.

Pero lo que más me gustan son tus ojos.
Y de tus labios el rojo.
Y ese sonrojo.
Que son de los versos el antojo,
Y en el cadalso,
van los hombres con arrojo,
arrostrando las penas,
enterrando la amargura,
sepultando la tristeza,
en lo más hondo de los despojos.

Si te pudiese llamar,
si te pudiese nombrar,
te diría dulzura.
Son estos versos
que compones,
estas rimas,
que,
que,
que me alejan,
de la locura,
y articulan los armatostes de mi Armadura.

jueves, 3 de agosto de 2017

Porque estás como ausente...

Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Entre las manos,
entre los dedos,
la copa rota,
y en el corazón,
en lo más profundo,
tu sonrisa barroca.

Son tus labios,
pintados de rosa,
el milagro
que las palabras
construyen al rozar,
al aletear
al compás de tu boca.

Todo rima,
en esa cadencia
que el viento
dibuja
cuando te quitas la ropa.

Sí.
Cuando no hablas,
cuando callas,
porque estás como ausente,
se alza el aire,
revuelto,
coloreando el presente.

Tus ojos,
tu pestañeo,
y el blanco de tus dientes.

En el Levante,
Más allá de poniente,
allá,
allá,
donde resoplan las marsopas,
va el Capitán pirata cantando,
cantando alegre en la popa.

domingo, 23 de julio de 2017

Infinito

Las estrellas en el cielo,
las anémonas en el mar,
flotando,
navegando,
entre los témpanos
que derrite el hielo.

Las anémonas en la mar,
y los poetas en el bar.

Con los ojos radiantes,
con ese corazón espeluznante,
con tus labios desternillantes,
Felipe segundo,
el segundo,
te contempla,
con sus puñetas
haciendo abanicos,
tirabuzones con las olas,
reverencias.

Señora.

Cada mirada,
cada gesto,
es un pestañeo,
un guiño,
un canto,
que pinta de colores
los más solitarios gritos.

En el mundo del futuro,
estás tú,
y tu delicadeza,
entre la espuma,
la espuma de la cerveza.

Eres como el Sol,
Como el Sol de la mañana,
del mundo del mañana mañana.

jueves, 13 de julio de 2017

Venecia

Entre mentiras,
envuelta,
disfrazada de blanco,
van tus besos,
como tiritas,
despegando
el,
el amor,
del pueblo de los hititas.

Más allá del Sol,
mucho más allá,
en una vida,
en un universo,
que,
al venir,
se pinta,
se dibuja,
del color,
del miedo,
del silencio,
del llanto,
de tu resplandor.

Solamente las niñas bonitas
nos pintan la cara,
después de una batalla,
en esta España maldita.

Entre las ratas,
y el agua sucia,
veo tus ojos,
abiertos,
como tus labios,
para salvarme del naufragio.

domingo, 2 de julio de 2017

Juan Marsé.

En esta Tierra nuestra,
desde Valencia,
a través del mar,
se oye un viejo cantar.

Desde Valencia,
desde Valencia,
se oyen,
retumban,
los cantares
que pintan de rojo
las paredes de Florencia.

Las manos abiertas,
los ojos pintados de verde,
y en el corazón,
en el corazón,
un manojo de flores.

Son tus dientes de nacar,
tu sonrisa de torera,
la que me hace,
me hace lanzar al aire
la montera.

En la ciudad de las flores,
allá,
allá donde Bruneleschi soñaba,
y de catedrales hacía sabores,
Leonardo pinta e inventa,
inventa motores.

Son las palabras,
cuando el domingo por el fútbol,
por el fútbol me abandonas,
el calor de tus barrios,
un niño jugando en el patio,
nacido del amor de tus labios.


sábado, 1 de julio de 2017

Mariposas

Mil campanas suenan  en mi corazón,
te veo con mis ojos,
mis ojos,
el sabor de tu antojo.

Y vuelan por el cielo,
las alegres frutas campestres.

Y es,
en este campo agreste,
por donde sobrevuela el Águila Negra,
que viene vestida de viuda,
como una maricona.

Voy como una mujer en luto,
mordiendo el maldito,
el maldito fruto.

Tus latidos,
tus pálpitos,
suenan al mismo compás,
Tañen al mismo hablar.

Cuando a España la invadan los mares,
Cuando a España le asolen los infiernos,
siempre habrá una Mujer,
y un hombre tierno.

Que bebe del néctar de Prometeo,
que los besos,
de hombre a hombre,
de mujer a mujer,
cumplen todos mis deseos.

Mis anh
elos.

Porque ni tú ni nadie podrá cambiarme.